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Como vivir libre de deudas y créditos


No se trata de aquellas personas que le huyen a las tarjetas de crédito o que nunca en su vida han tenido relación con los bancos. Por el contrario, conocen muy bien el sistema y los costos y son ellos quienes los dominan.


Cada persona tiene una percepción y una relación distinta con el manejo del dinero: desde el hecho de ser quienes aún confían más en el marranito que tienen en la casa, hasta lograr tener tres tarjetas de crédito, manejarlas todas a una cuota y no tener que pagar nada por su uso.

Claro, todo ello depende de sus experiencias, de los consejos que le hayan dado a lo largo de su vida y de la percepción que usted tenga sobre el mundo financiero; porque lo cierto es que no a todos les ha ido tan mal ni a todos les ha ido tan bien.

Es por eso mismo que usted se puede preguntar cómo hay gente que ganando menos y que alcanza a cubrir con todos sus gastos, mientras que usted que está “estable” económicamente, no le rinde tanto.

Bueno, la respuesta es que no hay ninguna estrategia común a todos los casos, pero lo cierto es que sí tienen una percepción sobre el manejo del dinero que va enmarcada en ser cuidadoso, responsable y reconocer el valor del mismo. Esto no es algo que se logre de la noche a la mañana.

Así, existen características generales planteadas por Forbes y Money, de Time; de aquellas personas que están libres de deudas:

1. Los detalles

Siempre centran su atención en lo más pequeño: no sólo de los contratos sino también de sus presupuestos y finanzas personales. Tienen un conocimiento completo de cuánto es exactamente lo que ganan, los gastos fijos que tienen mes a mes y el presupuesto que le destinan a cada cosa que lleguen a necesitar. Así mismo, saben que tienen que ahorrar y a la vez, invertir. Reconocen cuándo hacer qué. Y dada a esa exactitud, son menos propensos a comprar algo que no pueden permitirse.

2. Las deudas

Conocen el significado exacto y el impacto que ésta puede llegar a tener en su vida. Las deudas son un tipo de negocio que le puede ofrecer beneficios, pero la responsabilidad a cambio es grande (incluso más que el beneficio mismo). Puede ser útil, siempre y cuando entienda que estará sacrificando algo más durante un tiempo, es decir, que por pagar una cuota muy probablemente dejará de comprarse lo que tanto le gusta. Saben que todo servicio financiero implica una cuota de administración o unos costos adicionales que pueden afectar sus finanzas.

3. El materialismo

No se consideran así, para nada. Saben que los objetos y posesiones brindan una calidad de vida, pero su felicidad no depende de ello. La alegría la centran en experiencias distintas y, claro, compran productos y servicios reconociendo que ello les va a mejorar sus condiciones, pero no es su objetivo principal.

4. La paciencia

Es una de sus principales virtudes que les permite reconocer cuándo es el momento adecuado para hacer una compra, porque realmente sea una necesidad y cuándo no, porque se trate de un capricho. No tienen ningún tipo de comportamiento impulsivo ni buscan una satisfacción inmediata. Así, toman decisiones todo el tiempo y saben que si no pueden permitirse algo, deberán esperar a ahorrar para conseguirlo.

5. El pragmatismo

Esto traduce en que no se complican la vida y tienen una solución sencilla a todos los problemas financieros que se les puedan llegar a presentar. Saben que todas las decisiones tienen sus respectivas consecuencias y, dependiendo de ello, se van simplemente por aquella que les cause menos complicaciones o más beneficios.

6. La comparación

No se quedan con el primer precio que les dan. Aunque la tarea pueda tornarse fastidiosa, lo ideal es que puedan hacer la comparación de distintas marcas y distintas calidades. Esta práctica también se relaciona con la técnica de los cupones o las ventas de garaje y no es por “tacañería”, sino que simplemente saben que existen objetos que no es necesario tener que pagar el precio máximo por ellos. Todo lo que implique un ahorro, es la opción que tomarán.

7. La seguridad

Una de sus principales características es que son personas responsables, confían en su conocimiento y no necesitan de nadie más para tomar sus propias decisiones. Esto quiere decir que saben cuáles son sus posibilidades, los lujos que se pueden dar, los que no y cómo actuar en momentos de crisis. Reconocen sus limitaciones y a la vez saben cuándo es el momento en que pueden necesitar de ayuda o asesoría financiera, cuando deseen emprender un proyecto nuevo, sea personal o profesional.

8. Las tarjetas de crédito

Quienes están libres de deudas, no son amigos ni enemigos de ellas. Simplemente son plásticos, que les pueden ayudar en momentos difíciles y ser una herramienta adicional que, incluso, hasta les puede traer beneficios. Las tienen y algunos las cargan a todo lado. Pero prefieren el efectivo sobre ellas y sus tarjetas débito.

Si saben que van a acumular millas u obtener algún tipo de recompensa, las usan. No temen hacerlo, pero saben que deben diferir la compra a una cuota y pagarla antes de la fecha límite. Incluso, muchos de ellos aprendieron a las malas, cargando con altas deudas, así que saben lo que puede significar comprar con altos intereses.

9. El estrés

Quizás lo viven pero, no precisamente, por dinero. Lo que pasa es que las deudas generan una condición y un ambiente de indisposición en contra que lleva a que mantenga una actitud negativa en todos los ámbitos de su vida. Una vez eliminan la preocupación por conseguir el dinero para pagar deudas, la sensación de libertad que tienen es bastante grande como para volver a querer a adquirir nuevas responsabilidades financieras.

10. El valor

Cada producto o servicio tienen su precio respectivo pero éste, puede ser relativo: si va a comprar una camisa en una tienda reconocida tiene la misma funcionalidad de aquella que puede comprar en una tienda común, por ejemplo. La gente que no carga con el peso financiero de las deudas considera que el valor de los artículos, su utilidad y sus beneficios, antes de tomar cualquier decisión.

Esto también está relacionado con que reconocen que el “dinero no crece en los árboles”, por lo tanto, se alejan de cualquier tipo de oportunidades de “dinero fácil”.

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