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Infraestructura, un reto para la industria turística en Centroamérica


El turismo en Centroamérica es una industria clave; los gobiernos tienen el reto de asegurar las condiciones de infraestructura para atraer más inversiones al sector. Durante 2014, el turismo internacional generó 17,970 millones de dólares y a la zona llegaron 9,590 millones de visitantes.


Los caminos terrestres hacia la Zona Arqueológica de Tikal, en Guatemala, y la carretera que va de la ciudad de San José al volcán Poás, en Costa Rica, aunque eficientes, no cuentan con todas las especificaciones técnicas para hacer un recorrido seguro y sin contratiempos.

Como región, Centroamérica mantiene un fuerte reto para modernizar su infraestructura, mejorar los servicios y garantizar la seguridad para poder colocarse como uno de los principales tractores de turistas a nivel global.

De acuerdo con cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), los países centroamericanos destinan apenas 1.3% del producto interno bruto (PIB) a la inversión de infraestructura, dirigida a servicios de transporte, energía, saneamiento de aguas y telecomunicaciones.

No obstante, los rezagos todavía son evidentes y países como Guatemala y El Salvador reportan una densidad vial de carreteras pavimentadas de 1.5 kilómetros por cada 1,000 habitantes. Panamá posee una red de caminos de 4.7 kilómetros por la misma densidad de residentes, mientras que los países de la OCDE, promedian 13 kilómetros por cada 1,000 habitantes.

“Para contar con un desarrollo sostenible en el sector turístico, se debe crear una infraestructura que opere como ancla de atracción de inversión y que prevalezca en el tiempo”, menciona Jean Marc Janod, director de Operaciones para México, Centroamérica y el Caribe de la cadena Starwood Hotels&Resorts. El directivo de la séptima cadena hotelera más importante del mundo agrega que en la región todavía es común observar cómo algunos negocios alrededor de un desarrollo turístico desaparecen debido a la falta de proyectos públicos y privados que generen seguridad y certeza sobre la viabilidad del destino como un polo de atracción turística de largo plazo.

La voz de un viajero frecuente de negocios a los seis países de la región menciona que la infraestructura aeroportuaria deja todavía mucho que desear. Hacer vuelos de más de 10 horas, debido a las interconexiones entre países para viajar desde los Estados Unidos o México a Panamá o Costa Rica, es un martirio para las familias que deben peregrinar con sus hijos en brazos por las salas de los aeropuertos de esos países.

“Las molestias e incomodidades son frecuentes, en algunos países hasta comunes. La política de algunas aerolíneas de mantener bajos costos, aunque los viajeros deban pisar Colombia o Perú, es un reclamo común”, relata un taxista que traslada a los visitantes del aeropuerto de Tocumen al complejo hotelero de la ciudad de Panamá.

En general, los aeropuertos carecen de señalizaciones claras y de personal que orienten al viajero sobre dudas comunes como dónde abordar un taxi, además de tecnologías específicas y claras que orienten sobre el trámite de aduana y entrega de equipaje, por citar algunos ejemplos.

Aeropuertos como el de Honduras o Nicaragua, por ejemplo, carecen de casas de cambio y las transacciones se deben realizar a la vista de todos los presentes en las terminales aéreas y la operación debe realizarse entre particulares, lo que genera un alto grado de inseguridad para viajeros tanto nacionales como internacionales.

En Panamá, por ejemplo, no existen líneas formales de taxis en el aeropuerto, por lo que el visitante debe salir a la calle para abordar el transporte a su destino, sin tener garantizada su seguridad y con una tarifa que se deja al criterio del conductor y que, en muchas ocasiones, es totalmente arbitraria. Mientras que en las terminales aéreas de Costa Rica y República Dominicana los viajeros deben padecer largas filas para pagar el impuesto de salida, en vez de sumarlo al ticket del viajero.

Para Jean Marc Janod, “el crecimiento del sector turístico en Centroamérica es desordenado, faltan regulaciones y aún se debe trabajar mucho para sentar las condiciones políticas y económicas para crecer sostenidamente”, agrega que la conectividad aérea debe sustentarse en un hub internacional de vuelos para que la conectividad sea con viajes directos y se termine con las interconexiones, lo cual a la larga es más costoso.

No obstante, los países de la región han comenzado a trabajar para revertir los rezagos que presentan en infraestructura y la Secretaría de Integración Turística Centroamericana (SITCA) enfocará sus esfuerzos en seguridad turística, turismo y cambio climático, así como en la integración económica; todo ello dentro del Plan de Desarrollo Turístico Sostenible de Centroamérica 2014-2018.


La riqueza es natural

Centroamérica suma 5,570 kilómetros cuadrados de línea costera, sumando el mar Caribe y el Pacífico, y el potencial de destinos de playa de ambos lados es enorme. Mukul es un ejemplo del lado del Pacífico, llamado a ser uno de los principales complejo turísticos de la región, el cual comprende un campo de golf, seis suites, 12 villas y 23 cabañas, además de una casona, que es la joya de la corona del proyecto. El complejo, ubicado en Nicaragua, ha generado más de 150 mdd de inversión.

En lo que va del año, Nicaragua ha recibido inversiones por 43 mdd para la construcción de un desarrollo residencial y la remodelación y ampliación de dos puertos turísticos. Adicional, se edificará en la municipalidad de Tola el aeropuerto Costa Esmeralda, que requerirá 12.3 mdd más para su construcción.

El Salvador anunció durante el primer trimestre del año que realizará una inversión por 25 mdd para el mejoramiento de infraestructura; el préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo permitirá hacer mejoras en la franja costera del país y con este proyecto esperan beneficiar a cerca de 900 pequeñas y medianas empresas del sector turístico.

Los proyectos de Punta Bátele y Área Panamá Pacífico generarán una inversión de 50 mdd para el desarrollo de dos complejos turísticos de gran turismo en el país canalero; los complejos comprenden un desarrollo hotelero, residencial y de playa, que buscan incrementar el número de visitantes al destino.

En Honduras, el resort Indura Beach es una de las máximas apuestas en el caribe de este país centroamericano, que recibió una inversión cercana a 100 mdd para construir ese complejo. En Punta Leona, en el pacífico de Costa Rica, se construye un desarrollo que albergará cinco edificios residenciales, un centro comercial y un hotel de 153 habitaciones, que darán forma uno de los principales polos turísticos del país.

Playas, zonas arqueológicas, ciudades coloniales, reservas ecológicas, parques nacionales, bosques y selvas conforman la riqueza turística de Centroamérica, que representan un gran atractivo tanto para los viajeros como para quienes buscan invertir en el sector turístico.


Cadenas de gran nivel

Pese a que aún existen rezagos en infraestructura turística en toda la región centroamericana, las grandes cadenas hoteleras del mundo, están presentes en el istmo; marcas como IHG, Hilton, Marriot, Wyndham y Choice Hotels, por citar algunos ejemplo del top mundial, operan en los países de la zona. Sólo Starwood Hotels, séptima cadena hotelera global de acuerdo con el ranking 2014 de KMG Hospitality, opera 15 hoteles en Centroamérica y República Dominicana, además de siete hoteles en otras islas del Caribe.

La cadena Hard Rock abrió desde hace cuatro años su primer complejo todo incluido en Punta Cana, República Dominicana y hasta el momento ha captado 60% de la totalidad de turistas latinos que visitan este país, menciona Leonel Reyes, director corporativo Latam de RCD Resorts.

Por su parte, la cadena hotelera más importante del mundo abrió un hotel Holiday Inn y un Crown Plaza en República Dominicana, entre ambos suman 375 habitaciones, y para 2016 abrirá otro más en Santo Domingo de la marca InterContinental Real, con 227 cuartos disponibles.

Starwood se encuentra en plena carrera de crecimiento y espera pasar de 92 a 130 hoteles para el año 2020. Por lo pronto, está por abrir dos hoteles, uno de la marca Sta María y un W en Panamá. En playa Conchal (Costa Rica), en Santo Domingo y en Aruba proyecta la apertura de un hotel por ciudad, y podría arrancar su construcción antes de que termine el año. Esto además de haber realizado ya el primer acercamiento con las autoridades de Cuba, en dónde consideran habrá un boom inmobiliario que beneficiará al sector turístico en la isla caribeña, señala Jean Marc.

A nivel global, Centroamérica capta 2% del turismo internacional y más de 70% de esos viajeros proviene del turismo intrarregional y del resto de Latinoamérica, que durante 2014 representó un incremento de 5.5%. La región, incluyendo República Dominicana, capta 3% de los ingresos generados por los turistas a nivel mundial, que en el último año sumaron 17,970 mdd y significó un crecimiento de 10.9%.

Centroamérica tiene los recursos históricos y las condiciones naturales que conforman la mejor combinación para convertirse en un verdadero HUB turístico de clase mundial; el reto será trabajar en el mejoramiento de la infraestructura de cada uno de los países y generar las condiciones de seguridad y confianza para mantener un crecimiento sostenido en el tiempo, afirma Jean Marc Janod.

Autor: Ismael Jiménez

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