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Cuánto cuesta en realidad un CEO superestrella


Warren Buffet dijo alguna vez que “es difícil pagarle de más a un CEO verdaderamente extraordinario”, especialmente porque son una raza rara. La firma de análisis Fundstrat tiene un estudio para responder a la pregunta.


Pocos inversionistas estarían en desacuerdo con la idea de que la administración es importante. Ya sea que se trate de establecer y mantener una cultura corporativa, dirigir iniciativas estratégicas o administrar el capital, los CEO pueden resultar determinantes para hacer de una compañía un gran éxito o un gran fracaso. Buscar a los mejores no es distinto de la búsqueda emprendida por el capitán Ahab, que recorría los mares en pos de Moby Dick, de acuerdo con la visión de una empresa.

“La historia ha demostrado una y otra vez que la dirección es importante”, dice un nuevo informe de Fundstrat Global Advisors. La firma destaca la rentabilidad de Google frente a la de Yahoo desde la OPI de la primera, en 2004; el éxito de JPMorgan Chase contra el del casi fracasado prestamista hipotecario Countrywide y la supremacía perenne de Apple en los productos de consumo como ejemplos de que “las personas que toman las decisiones pueden hacer toda la diferencia entre una acción estelar y una que no lo es”.

Analizando el mercado actual, Fundstrat identifica a cinco CEO que ejemplifican una cita de Warren Buffett: “Es casi imposible pagar de más a un CEO verdaderamente extraordinario… pero la especie es rara.”

Los criterios de Fundstrat –superar el retorno del S&P 500 en total y un índice de compañías similares, así como tener al menos dos periodos directivos previos para contar con un historial– arrojaron a cinco ejecutivos de experiencia variable.

El multimillonario John Malone ha estado en el juego durante décadas. De acuerdo con el cálculo de Fundstrat ha convertido 100 invertidos en él al comienzo en 315,337, a través del uso inteligente de apalancamiento y recompras, y una “estructuración corporativa artística” que ha cambiado de activos entre las diferentes empresas que controla. Desde que Liberty Media fue escindida de AT&T en 2001, las empresas de Malone han promediado un retorno anual de 9.1%, superando al S&P y a Berkshire Hathaway, de Buffett.

Ese éxito le ha ganado a Malone, de 74 años de edad, muchos fans en la comunidad inversionista.

“Crecer, generar flujo de caja libre, recomprar acciones y repetir: Ése es el modelo Malone, y funciona en todas las propiedades de Liberty Global”, dijo a Forbes en 2014 Wally Weitz, de Weitz Investment. Liberty Global, Liberty Media y Liberty Interactive se encuentran entre las mejores participaciones de la empresa.

El resto del top 5 de los CEO “ballena” de Fundstrat tiene considerablemente menos experiencia que Malone, pero cuenta con rendimientos impresionantes. El ejecutivo de la biotecnología Randal Kirk ha convertido los 100 dólares iniciales de sus inversionistas en 36,051 en 13.5 años; Scott L. Thompson, en 18,723 en 11 años; el nuevo jefe de DuPont Ed Breen, en 2,911 en 14 años, en gran parte mediante la escisión de Tyco International; y Elon Musk, en 1,524 en seis años en Tesla Motors, SolarCity y PayPal.

Kirk, cuya fortuna asciende a 4,700 mdd, invierte a través de su empresa de riesgo Third Security y actualmente se desempeña como Presidente y CEO de Intrexon, la más grande de sus 15 inversiones públicas, que también incluyen Halozyme Therapeutics, Ziopharm Oncology y Fibrocell Science. Breen lideró la escandalosa escisión de Tyco en 2002, la limpieza de la casa después de la serie de acuerdos frenéticos de la era Dennis Kozlowski. Musk, por su parte, ha sido comparado con varios personajes célebres, desde Steve Jobs hasta Iron Man mientras construye empresas relevantes, como PayPal.

Thompson, sin embargo, es la otra mejor apuesta para Fundstrat desde una perspectiva de inversión, a la cabeza de la compañía colchonera Tempur Sealy. En 2008 se volvió CEO de Dollar Thrifty, una época en la que la empresa de renta de autos tenía serios problemas, y le ayudó a sobrevivir la recesión mediante la reducción de costos y la generación de re franquicias, entre otros esfuerzos que ayudaron a mover sus márgenes por delante de los de sus rivales. En 2012, después de una larga persecución y una oferta mayor que la de su competidor Avis Budget, Hertz compró el negocio por 2,300 mdd.

En septiembre, el fondo de cobertura activista H Partners instaló a Thompson en Tempur Sealy, luego de conseguir derribar al ex CEO y a varios miembros de la junta en mayo. La apuesta es que Thompson logre hacer la misma magia que hizo en Dollar Thrifty, y Fundstrat cree que puede, empezando por recuperar la disciplina de costos que se perdió con la fusión de Tempur y Sealy.

Además de los 5 CEO destacados, Fundstrat enlista a otros que han “demostrado cualidades que probablemente se traducirán en su ingreso al club del capitán Ahab”, incluyendo al segundo hombre más rico del mundo, Carlos Slim; Jamie Dimon, de JPMorgan; al magnate de los casinos Steve Wynn; al fundador del Virgin Group, Richard Branson; y a Meg Whitman, quien acaba de dirigir la escisión de Hewlett-Packard.

Vale la pena recordar que aunque la tentación del CEO superestrella también puede llevar a los inversionistas por camino equivocado. Un estudio realizado en 2006 por la Harvard Business Review encontró que el conjunto de habilidades de un ejecutivo –como la capacidad probada de Thompson para eliminar costos y aumentar los márgenes– es mucho más importante que su celebridad y que los accionistas deben ser escépticos de la mayoría de los ejecutivos externos reclutados para dirigir el barco.

Las contrataciones de alto perfil como Marissa Mayer en Yahoo!, Ron Thompson en JC Penney o Carly Fiorina en HP, podrían despertar el entusiasmo de los inversionistas al principio, pero, en el mejor de los casos, sus resultados han sido mixtos en el largo plazo.

Este artículo de Steve Schaefer apareció publicado originalmente en la revista Forbes

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